El valor de la Integridad Personal

Cuando reflexionamos acerca de cómo mejorar nuestras relaciones de familia o de pareja y ser más felices, pensamos en dedicarles más tiempo, comprarles algún regalo, compartir actividades que ellos disfrutan.

Sin embargo, muchas veces pasamos por alto un elemento muy importante a la hora de tener éxito en el lugar de trabajo y en la familia, esta es: La Integridad Personal.

De poco sirve que seas el único que domina un software en tu empresa, o que le hayas organizado la mejor fiesta de cumpleaños a tus hijos, si fallas al momento de demostrar tu Integridad personal.

La Integridad Personal consiste en actuar con lealtad, honradez, en mantener los compromisos y vivir en congruencia con los principios o valores que se han declarado.

silhouette-774835_1920No cumplir las promesas, por ejemplo, es un atentado a la Integridad Personal.  Si adquieres un compromiso y no lo honras, las personas se sentirán decepcionadas de ti. Si te comprometiste en tu empleo con tener un informe para el viernes, y no lo realizas; si te obligaste a llegar a tu trabajo de manera puntual todos los días y llegas tarde; si dijiste que ibas a contactar a un cliente para resolver un problema y no lo haces, perderás la confianza que tus colegas y jefes han depositado en ti.  La falta de Integridad Personal al tiempo de mantener tus compromisos puede socavar cualquier intento por tener éxito en tu puesto de trabajo. Una vez escuché decir a un jefe que él prefería mil veces a un empleado en el que se pudiera confiar que a uno muy brillante. Ahora, si se dan ambas cualidades es magnífico, las puertas al éxito están abiertas.

Otra conducta que denota falta de Integridad Personal es el de criticar a las personas a sus espaldas. Cuando nos enfrascamos en conversaciones que tienen por objeto señalargossip-532012_1920 los defectos de los demás o mofarse de otros, estamos poniendo en grave peligro las relaciones de confianza que hemos construido.

Stephen Covey, el famoso autor del libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” (Paidos, 1989), nos recuerda que NO hablar a las espaldas de la gente es una parte esencial de la Integridad Personal, imprescindible para tener éxito en el lugar de trabajo y en las relaciones personales. Él sostiene que decir amabilidades por delante y hablar mal por detrás, es la esencia de la duplicidad y socava cualquier confianza que se haya podido generar. En realidad, agrega, cuando alguien comenta asuntos que ha conocido como información privilegiada, o bien habla de los defectos de otro, lo único que en realidad comunica es su propia falta de integridad.

office-3493282_1280Si te preocupa una conducta de otro, o si ves un defecto en ella que crees debe corregir, el único camino ético posible es hablar con esa persona y con nadie más. Sin embargo, como dice Covey “La confrontación exige un considerable coraje, y muchas personas prefieren seguir la vía de menor resistencia, desmereciendo y criticando, traicionando confidencias, o participando en chismorreo sobre otros a espaldas de ellos. Pero a largo plazo, la gente confiará en nosotros y nos respetará si somos veraces, abiertos y amables con ella. Importamos lo bastante como para que valga la pena la confrontación.

La “duplicidad”, es decir, actuar de una manera cuando una persona está presente y de otra manera cuando no lo está, lesiona para siempre la confianza que hemos depositado en una persona. Y la confianza es indispensable para que exista respeto y amor.

De esta manera que si queremos crecer en nuestras relaciones laborales, familiares oachievement-3481967_1920 afectivas es indispensable que trabajemos en nuestra Integridad Personal, que cumplamos nuestras promesas y nos dominemos a la hora de ser tentados por el transitorio placer que da el exaltar los defectos de otros en su ausencia, y si tenemos una genuina preocupación acerca de la conducta de otra persona, hablarlo con ella y con nadie más.  Si al final de todo esto tienes dudas acerca de lo que debes comentar acerca de otros, te recomiendo que sigas el sencillo consejo del Padre San Alberto Hurtado, quien decía: “Si no tienes algo bueno que decir acerca de alguien, no digas nada”.  Estas sencillas pautas te servirán para ser respetado por tus pares y para construir relaciones afectivas sólidas con quienes te rodean.

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