“No basta con tomar una decisión, es necesario hacerla funcionar”.

Estaba investigando acerca de la situación de los Venezolanos que han emigrado a distintos países del mundo, y me topé con unos vídeos de youtube de una chica muy joven y simpática que cuenta cómo es vivir en Chile para los inmigrantes.   La chica recogía el testimonio de varios venezolanos que contaban que la situación en Venezuela era insoportable. Si bien la mayoría estaba satisfecho con haberse ido de su país, unos pocos se quejaban y decían no estar a gusto. pointing-finger-1922074_1920 (1)La youtuber, que era una Venezolana radicada en Chile, teniendo no más de 25 años, encaraba a estos compatriotas quejosos, y les decía “¡Es que no basta con tomar una decisión, hay que hacerla funcionar!” Me sorprendió y hasta cierto punto me dio envidia  esta chica, tan resuelta y tan clara en sus convicciones.

Me recordó una frase que leí en un libro de Stephen Covey quien sostiene que las cosas se crean dos veces, la primera cuando la creamos en nuestra mente y la segunda cuando la creamos en la realidad.   Tal cual como decía la youtuber, primero tomamos una decisión (en nuestra mente) y luego debemos hacerla funcionar (en los hechos).  Es decir, nunca vamos a tener éxito en algo que hemos decidido hacer si no  nos comprometemos de manera absoluta y radical con poner todo nuestro esfuerzo a la consecución de  nuestros objetivos. Hacer todo, todo,  para lograrlo

man-1394395_1920Tomar una decisión a veces nos causa problemas, cavilamos días y días, vemos las ventajas y desventajas de hacer algo que deseamos. O a veces las decisiones vienen fáciles, como cuando estamos completamente enamorados de alguien y decidimos comprometernos. Pero así sea que hayamos dado muchas vueltas a algo, o hayamos tomado una decisión rápidamente, creo que al final esa es la fase más sencilla del asunto, lo más complicado viene cuando tenemos que ponernos a trabajar para lograr lo que tanto deseamos.

Cuando comenzamos a actuar, a poner nuestras decisiones en práctica, nos vamos a encontrar con múltiples obstáculos, algunos externos y otros internos.  Los internos son los que provienen de nuestra mente, esa vocecita que te dice: “No vas a poder, estas arriesgando mucho, no te mereces esto, los demás son injustos contigo, alguien te debería ayudar”.  Esa vocecita que te hace dudar, y a la que muchas veces le hacemos caso.

¿Viste la película Forrest Gump? Supongo que sí, en esa película se muestra a Forrest,descarga quien tiene un leve retraso mental, logrando éxito en todo lo que hace, incluso se convierte en millonario. Al parecer ese retraso mental, elimina de él la duda, la cavilación. Cuando en la película le  enseñan a jugar ping pong, un soldado le dice: “Nunca saques la vista de la pelota”.   Forrest no despega la mirada de la bola, y se vuelve campeón. Cuando estaba en la guerra un compañero le indica “Corre lo más rápido que puedas Forrest, corre”. Y corriendo, sin nunca dudar, se salva de la guerra, salva la vida de muchos, e incluso se hace famoso.

Creo que cuando hemos tomado una decisión meditada, al tiempo de ponerla a funcionar, debemos actuar por un tiempo como Forrest, simplemente hacer lo que hemos decidido hacer, sin “peros”, sin dudas, como un caballo de carreras al que le han puesto anteojeras que no le permiten distraerse con ningún otro estímulo más que con alcanzar la meta.  Debemos encontrar la fuerza para no permitir que la duda nos saque del camino antes que hayamos entregado todo nuestro esfuerzo para alcanzar nuestros objetivos.

Otras veces las dudas te las plantan desde afuera: ¿Pero cómo vas a renunciar a ese trabajo que te paga bien por algo incierto? ¿Pero cómo te vas a meter con ese chico que es nerd? ¿Pero cómo te vas a vestir así? También llegan los traspiés:  resulta que para echar a andar un negocio u otro proyecto tienes que hacer muchas cosas que nos son tan entretenidas como pensaste, quizás no recibiste apoyo de quien esperaste, quizás te estafaron en el camino, quizás  inviertes dinero o tiempo y no ves que entra nada, o quizás haces dieta y no bajas nada de peso.   Creo que mucha gente no tiene conciencia que la vida es una carrera de obstáculos, que hay que saltar muchos para lograr llegar a la meta, y que muy pocas veces las cosas  llegan fácil. Si nos rendimos al primer traspié, si nos echamos a morir ante la primera crítica, si no nos damos cuenta que para llegar a nuestra meta hay más de un camino posible, nos perderemos la oportunidad de cumplir nuestros sueños.

Recuerdo un futbolista, al que le preguntaban que cómo había conseguido el éxito, y él respondía: “Es que yo soy porfiado, cada vez que alguien me decía que yo no podía hacer algo, no le hacía caso y le ponía más empeño en lograrlo”.  Seamos porfiados, que las decisiones que hemos tomado inspiren a diario cada uno de nuestros actos, y que las críticas y los problemas que encontremos, sean la confirmación de que estamos luchando y viviendo por algo.

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