Me tropecé con una hormiga cabezona (Excusas para no cambiar)

Un día me encontraba con unos amigos, y comenzamos a caminar para ir por un café.  Conversábamos animadamente y de repente me tropecé.  Un tierno amigo, para no hacerme sentir mal, me dijo:  “No te preocupes, te tropezaste con una hormiga cabezona”. En ese momento me dio mucha risa, me pareció muy ingenioso su comentario. Pero días después me puse a reflexionar acerca de todas las tontas excusas que nos damos para justificar nuestro comportamiento, que no nos permiten asumir la responsabilidad de nuestros actos que es indispensable para cambiar y mejorar.

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Por mucho tiempo he sufrido de gastritis,  el médico me ha recomendado que deje el café y lo he dejado por un día, cuatro horas, 25 minutos y diez segundos, un récord. ¿Por qué no lo dejo? Por la importante razón de que yo hago clases y el día que no tomé mi café de mañana dí la clase más aburrida de mi vida, los alumnos chequearon hasta el estado de sus compras por Alibaba en sus teléfonos mientras yo hablaba, un desastre. Me convencí de que mi café es indispensable para hacer bien mi trabajo, a pesar que en la noche me retuerzo de dolor de estómago por la gastroenteritis.

Por varios años estuve escribiendo un libro (que ¡por fin! terminé este verano). Este libro acaparaba todos mis sueños, diurnos y nocturnos, realmente deseaba con todas mis fuerzas completarlo. Sin embargo, la urgencia de comprarle el regalo perfecto a mi mamá,  la imperiosa necesidad de chequear en Internet qué corte de pelo me iría mejor a la cara, la obligación moral de prepararle  hermosos cupcakes  decorados a mis compañeros de trabajo, me hacían postergar la realización de este sueño que solo dependía que yo me sentara  frente al computador a trabajar. Pero un día me di cuenta que todas eran excusas… baratas y hediondas excusas. Me di cuenta que si un alumno de mi clase me dijera que no había podido estudiar para la prueba porque había tenido que hornear queques, le habría dado un gran discurso acerca de lo que son las prioridades y lo que es importante en la vida.

La verdad es que solemos decepcionarnos a nosotros mismos a diario, tenemos claro qué queremos logar, cómo nos queremos ver, a quienes queremos cuidar, pero nos ponemos tontas excusas para no hacerlo, que lo único que hacen es retrasarnos en la consecución de nuestros objetivos.

Creo que  un buen trabajo que podemos hacer es  anotar en un papel cuáles son los objetivos que queremos logar a a corto y a largo plazo, tanto en el aspecto personal y profesional de nuestras vidas y preguntarnos qué hicimos esta semana para alcanzarlos.  Revisa cuáles son las razones que te das para no haber hecho nada, y te darás cuenta que varias de esas razones son tontas excusas, son hormigas cabezonas a las cuales les hemos permitido entorpecer y demorar el avance por el camino de nuestra vida. Tenemos que estar atentos, conscientes de lo que hacemos a diario, para ver qué actividades contribuyen o no a lograr nuestros sueños. Y … a aquellas que no ayudan en  nada, darles un buen zapatazo,  como haríamos con una  intrusa hormiga cabezona.

Viviana Gübelin Meza

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